Qué hará cuando su sueldo deje de ser secreto en su empresa
La cuenta atrás para la transparencia salarial ya ha comenzado. En junio entra en vigor la Directiva Europea de Transparencia Retributiva, que obligará a las empresas a publicar los rangos salariales en sus ofertas de empleo, justificar de forma objetiva los aumentos de sueldo y demostrar que no existen brechas salariales injustificadas. Las compañías que no cumplan se enfrentarán a sanciones económicas relevantes y a un fuerte impacto reputacional.
Esta nueva normativa responde a una demanda clara del mercado laboral: la mayoría de los profesionales reclama mayor claridad sobre los salarios y los criterios de compensación. La transparencia no solo afectará a la captación de talento, al prohibir preguntar por el salario previo y exigir mostrar bandas retributivas, sino también a la gestión interna, obligando a las organizaciones a revisar sus políticas de promoción, evaluación y meritocracia.
Expertos en retribución coinciden en que la transparencia salarial empoderará a empleados y candidatos, al permitirles entender cómo se posicionan salarialmente y qué factores influyen en su desarrollo profesional. Al mismo tiempo, supondrá un reto de comunicación y gestión para las empresas, que deberán equilibrar equidad interna, atracción de talento y coherencia cultural.
La inteligencia artificial se perfila como una aliada clave para analizar datos y detectar brechas salariales, aunque los especialistas advierten de que no puede sustituir al criterio humano. Para que la transparencia funcione, debe apoyarse en procesos objetivos, una cultura de equidad y diversidad, y un uso ético y responsable de la tecnología.